No pasaron dos meses antes de que otro terremoto sacudiera la vida de Winder y Deivi Delfín en Cali. Los dos hermanos perdieron a tres familiares por los sismos de Venezuela el pasado 24 de junio y se habían venido a la capital del Valle tras la tragedia.
Perdieron a su madre, su abuela y su hermano menor. Según reportó The New York Times, que ha seguido su historia desde el vecino país, buscaron a sus familiares entre los escombros de La Guaira, con un cuchillo de cocina y una pala.
En Venezuela, cuando seguía la búsqueda, Winder contó su historia. "Yo venía de la playa, me quería llevar a mi hermano chiquito para la playa y mi mamá no quiso. 'Déjame a Moisés aquí'. Entonces me fui con mi hermano menor (Deivi). Cuando salgo de la playa empieza todo el derrumbe y yo lo empujo a él hasta que se agarre a una planta eléctrica", narró.
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"Luego me agarré yo, miré hacia arriba y veo que todo el desastre viene hacia acá, lo que hago es cerrar mis ojos y que sea lo que Dios quiera. Pensé en mi mamá, mi abuelo y mi hermanito chiquito".
En Venezuela, uno de ellos dijo "yo venía de la playa, me quería llevar a mi hermano chiquito para la playa y mi mamá no quiso. Déjame a Moisés aquí.
Llegaron a Cali tras recuperar los cuerpos de sus familiares, porque allí está su padre, Deivid Delfín, un barbero de 44 años. El lunes, cuando el terremoto de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar (Chocó) sacudió al país, volvió el miedo.
Su padre contó que, a las 7:34 que se presentaron los hechos, ellos estaban dentro de la casa, mientras él estaba trabajando. Ellos corrieron hacia afuera, y él para ir a ayudarlos. Afortunadamente, esta vez no resultó herido nadie en la familia.
Pero él no lo sabía, así que la angustia volvió. Delfín regresó a su casa y no encontraba a sus hijos. Es decir, sus hijos no estaban allí, por lo que no sabía si habían logrado salir de la casa, si estaban heridos o si habían quedado atrapados. El recuerdo de su familia, a la que perdieron a finales de junio, fue inevitable para todos.
Y Delfín contó que, cuando volvió a ver a sus hijos, se conmovió. "Se me salieron las lágrimas y todo, porque me daba miedo lo que viví ya, lo que vivieron mis hijos. No quiero que les pase nada a mis hijos", dijo.
Delfín había dicho que esperaba dar a sus hijos un nuevo comienzo, lejos de la tragedia que se había presentado en Venezuela. "En este momento estamos aquí afuera, en la casa", dijo Delfín el lunes por la tarde. Explicó, en ese momento que estaban demasiado asustados para entrar en caso de una réplica, por lo que estuvieron afuera durante horas.
Pero dentro de todo, se escuchó agradecido de estar vivo. "Pero aquí estamos bien. Nosotros estamos aquí, con vida". Dos emergencias en menos de dos meses, pero una dejó una tragedia y la otra, afortunadamente, solo un susto.
En el último balance de este jueves en la mañana, ya van 273 muertos, más de 3.800 heridos y 377 desaparecidos por el desastre.
Entretanto, los grupos de rescatistas siguen buscando sobrevivientes en los escombros, incluso si la denominada "ventana de vida" de 72 horas ya pasó. Sin embargo, no se pierde la esperanza.
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