​Penal de Chimbas: una banda movió millones con la venta de droga

Hace 14 horas SAN JUAN



Penal de Chimbas quedó en el centro de una investigación federal que permitió reconstruir una organización de 13 personas y un circuito de dinero superior a $590 millones.

La Justicia federal reconstruyó el funcionamiento de una organización dedicada, según la acusación, al ingreso y comercialización de droga dentro del Penal de Chimbas. La investigación permitió establecer que la estructura estaba integrada por 13 personas, con funciones distribuidas entre quienes operaban dentro del establecimiento y quienes se encargaban de las actividades desde el exterior.

Este jueves, el Tribunal Oral Federal resolvió la situación de los últimos tres acusados que llegaron a juicio oral. Leonardo Saavedra fue condenado a 6 años y 6 meses de prisión, Carlos Ormeño recibió una pena de 6 años y Sonia Ontiveros fue absuelta.

Con estas resoluciones, ya son 12 los integrantes de la organización condenados, mientras que el expediente permitió reconstruir movimientos de dinero que, de acuerdo con la investigación, superaron los $590 millones en un período de 12 meses.

El circuito que funcionaba dentro y fuera del penal
Uno de los principales señalados fue Saavedra, a quien los investigadores ubicaron como una pieza central de la estructura desde el exterior del Servicio Penitenciario. Según la acusación, era quien conseguía los estupefacientes, los distribuía entre otros integrantes y posteriormente se encargaba de cobrar el dinero de las ventas.

La situación económica del hombre también formó parte de la pesquisa. Saavedra había recuperado la libertad el 10 de febrero de 2025, luego de cumplir condenas anteriores relacionadas con el narcotráfico.

Entre febrero y septiembre de ese año, sus billeteras virtuales registraron cobros por aproximadamente $89 millones y pagos por unos $83 millones. Además, los investigadores observaron una modificación importante en su patrimonio.

A fines de 2024, mientras todavía se encontraba detenido, tenía alrededor de $16.000 en una cuenta bancaria. Para diciembre de 2025, ese monto había aumentado hasta unos $3,3 millones, además de otros bienes y vehículos incluidos en el análisis.

El rol de los internos y sus familiares
Dentro del penal, la investigación ubicó a Carlos Ormeño como uno de los responsables de la comercialización de los estupefacientes. El circuito, de acuerdo con la acusación, también habría utilizado a familiares y personas cercanas a los internos para facilitar el ingreso de la droga.

En esa parte de la estructura fueron señaladas Rocío Rojas y Tania Rojas, ambas condenadas anteriormente dentro de la misma causa. De esta manera, la organización habría conectado a personas que se encontraban fuera del establecimiento con quienes podían distribuir los estupefacientes en el interior.

Droga, celulares y armas en los allanamientos
Los procedimientos realizados durante la investigación permitieron secuestrar distintos elementos vinculados a la causa. Entre ellos se encontraron 200 gramos de marihuana, 34 gramos de cocaína, 30 plantas de marihuana y 189 pastillas.

También fueron incautadas armas, municiones, dinero en efectivo, balanzas de precisión y anotaciones que, según los investigadores, estaban relacionadas con la comercialización de los estupefacientes.

En distintos sectores del Servicio Penitenciario aparecieron cocaína, papelillos, anotaciones, puntas y facas. Los teléfonos celulares tuvieron un papel relevante: fueron secuestrados 44 aparatos en total y, en uno de los procedimientos, hallaron nueve dispositivos junto con droga, dinero y un arma.

La investigación determinó además que Telegram era utilizado como una de las vías de comunicación entre los integrantes. El análisis de esos dispositivos permitió reconstruir parte de los vínculos entre quienes permanecían detenidos y las personas que operaban desde el exterior.

El expediente terminó mostrando una estructura que, según la acusación, iba más allá del simple ingreso de droga al Penal de Chimbas. La organización habría contado con proveedores, intermediarios y distribuidores, además de un circuito financiero que permitió a los investigadores seguir el movimiento de los fondos generados por las ventas.

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